¿Poca visibilidad, poco apoyo o muchos prejuicios?
En Colombia, las jugadoras enfrentan bajos salarios y una única competencia profesional de corta duración.
5 de junio de 2026
Por: Lorel Sofía Pineda Pérez, Sofía García Cabrera, Ana María Pineda Duque, Camila Yorgelis Mendoza Guerra
A lo largo del tiempo, el fútbol ha sido uno de los deportes que une mayor cantidad personas y que más sentimientos mueve; casi siempre se piensa en el masculino, ya que es el que tiene una alta visualización, y el que más torneos y títulos ha ganado a lo largo de la historia. El fútbol femenino ha tenido una evolución notoria en los últimos años, teniendo una mejor visibilidad, apoyo y espacios en la televisión nacional e internacional. En Colombia, las jugadoras solo cuentan con un torneo oficial: la Liga Femenina BetPlay Dimayor, que se juega en un aproximado de 6 a 8 meses, incluyendo a 16 clubes de todo el país.
Se podrían plantear muchas razones por las que no sea tan visto y gustado como el fútbol masculino. Claro que, en cuanto a condiciones físicas, como lo nombra el preparador físico Claudio Basuldo, jefe de medicina del deporte de la clínica Las Condes, hay cualidades muy diferentes que favorecen a los hombres: “En términos generales, los hombres tienen una mayor capacidad y tonicidad muscular; eso hace que, en muchos deportes de fuerza o contacto, tengan siempre mejores resultados”, afirma también que eso no quiere decir que se produzca en todos los casos. “Las mujeres son de especificidad técnica, tienen un componente de finura de ejercicios; por ejemplo, les va bien en esquí o en deportes a motor. Y por eso hacen deportes como la viga en la gimnasia, porque tienen características como fijadores de la columna que les favorecen. A los hombres les sería imposible hacer estos ejercicios; son más torpes”, explicó en su entrevista para el periódico La Tercera, pero también con mucha dedicación y un mayor esfuerzo, muchas de ellas pueden llegar a jugar de una mejor forma.
Comentarios como: “es que no corren nada”, “son muy malas, no juegan a nada”, son los que se encontraron en varias canteras de fútbol de equipos de hombres por el simple hecho de tener estereotipos o quizás por costumbre de verse solo a ellos en la televisión. Lo cierto es que estos comentarios muchas veces no tienen base fundamentada, ya que la mayoría jamás ha pisado un estadio para ir a verlas jugar.
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Vivir del fútbol: realidad distinta
Y más allá de juzgar solo las diferencias físicas, también hay que hablar de un problema real: la vida que lleva una jugadora en Colombia no es la misma que la que lleva un jugador profesional, “las futbolistas están distribuidas en cinco categorías, en las que los salarios oscilan entre los $150.000, las que son categoría sub-20 y se relaciona su pago como un subsidio de transporte, y los $4.500.000 aquellas que son consideradas como referentes” hablando de clubes oficiales con capacidad económica alta. Por lo que pasa a ser algo que se hace por amor, por pasión o hasta por hobby.
En el exterior ya la situación es diferente, aunque los sueldos siguen siendo muy por debajo, se gana una cantidad considerable, así como la vallecaucana Linda Caicedo, quien en la actualidad juega en el Real Madrid y gana un aproximado de $360.000 euros anuales (un aproximado de 1.700 millones de pesos), lo que se traduce en $30.000 euros mensuales y cerca de $4,7 millones diarios (datos sacados de Futbolred) consolidándose así como uno de los mejores sueldos actuales en Europa sueldos que en Colombia a día de hoy son impensables para las mujeres que se dedican al fútbol.
El futuro empieza desde pequeñas
El club Formantioquia de Medellín cuenta con más de 50 jóvenes en formación y llevan casi 2 años en este proyecto. Sharol Mosquera, de 12 años y próxima a ser selección sub-15 por su alto desempeño, cuenta que el fútbol es su pasión desde muy pequeña, siempre ha soñado con ser jugadora profesional, pero a su corta edad es muy consciente de que las “oportunidades para ellas no son las mismas que para los jóvenes”.
Expresó que siente que a los jóvenes les prestan más atención y que tienen torneos más importantes donde más gente va a verlos y gusta de una mejor manera. Por otra parte, su papá, Adinsong Mosquera, contó que siempre la ha apoyado y que su familia también, ya que tiene mucho talento y puede ser fichada o llevada al exterior, donde podría desarrollar su carrera de una mejor manera. A él le gusta mucho el fútbol y, a pesar de que el femenino ha venido siendo más visible, en la sociedad aún no se ve tanta aceptación.
El profesor Miguel Ángel actual entrenador de Formantioquia también afirmó que el trato con las jugadoras es mas complejo que para los hombres, y muchas veces hay que pensarlo 2 veces para exigir o hacer una corrección ya que les puede llegar a afectar mucho algún tipo de comentario, y en cuanto a prejuicios según su experiencia cree que ya no existen tantos como hace 10 años cuando el jugaba, siente que ya hay más visualización y más participación de las mujeres en el futbol.
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La periodista Luz Molina, quien trabaja en la sección de deportes de El Colombiano y cuenta con 26 años de experiencia, como periodista y diversos cubrimientos a torneos femeninos nacionales e internacionales, Indicó acerca de esa visibilidad y coincidió en que no tiene tanto cubrimiento porque casi no hay torneos; por ende, no hay novedad ni cosas nuevas que mostrar. Lo del exterior sí se muestra, ya que hay varias jugadoras como la mencionada antes a las que sí se les hace seguimiento de su proceso en otros países.
Por otro lado, el profesor y entrenador Álvaro Restrepo, director técnico hasta el año pasado del club Deportivo Independiente Medellín y entrenador ahora de la selección Medellín para los Juegos Departamentales, cuenta que, a pesar de que las jugadoras sean disciplinadas, siempre han existido bastantes obstáculos, ya que es un tema estigmatizado por el machismo; sin embargo, el principal problema que encuentra son los patrocinios, ya que son más complejos de conseguir para los equipos femeninos.
Hay algo importante que mencionar y es que la FIFA no ha determinado que los pases (derecho deportivo que permite inscribirlas y transferirlas de un club a otro) de las jugadoras cuesten, por lo que no tienen precio; por eso mismo muchos equipos profesionales lo ven más “Como un gasto que como una inversión”. Asimismo, hace énfasis en la falta de más torneos o que al menos duraran todo el año o dos en el año, como es en la parte masculina. También cabe aclarar que el INDER (instituto de recreación y deportes de Medellín) como requisito indispensable para que las niñas puedan entrenar, sí o sí tienen que estudiar; en caso de no ser así, no podrían tener acceso a los entrenamientos.
Más allá de un tema físico en comparación con hombres, es más la falta de visualización y acogida por parte de las personas, porque el fútbol vive de recursos y, si no hay gusto ni visitas sostenibles al estadio, no hay patrocinadores y eso se traduce en una falta de oportunidades en su propio país. En la actualidad se tiene todo para potencializar talentos; observando diversos partidos y entrenamientos, se ven jugadoras muy buenas. Ellas entrenan con mucha dedicación e ilusión de algún día poder ser bien remuneradas y reconocidas por su propia gente, sin tantos prejuicios ni tantos malos comentarios.