El jugador que nació sin mar y conquistó el fútbol playa
Por: Benjamín Fernández Lenis y Luis Ricardo Rubio Lagunas

En Medellín, una ciudad rodeada de montañas, donde no hay olas ni se siente la brisa del mar, no hay playas, ni atardeceres frente al océano, nació esta historia que tiene al país mirando hacia el fútbol playa mundial.
Para muchos era imposible practicar un deporte creado en ciudades costeras en un lugar como Medellín; pero Juan Fernando Ossa vio una oportunidad de vida. Este joven paisa de 31 años, convirtió la disciplina y la pasión por el deporte en un sueño alocado, llevar a Colombia a competir en lo más alto del fútbol playa mundial.
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El primer acercamiento con la arena no fue en el mar, sino en la Unidad Deportiva de Belén en 2014. Un torneo organizado por la Liga Antioqueña de Fútbol y una invitación amistosa marcaron el inicio de su historia. “Fue como mi primera vez en la arena”, recuerda. Lo que comenzó alternando con el fútbol 11 terminó convirtiéndose en una decisión de vida, dejar este deporte para apostar completamente a una disciplina desconocida en el país.
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En ese momento, el fútbol playa colombiano carecía de estructura. No había liga profesional, los torneos eran esporádicos y los escenarios insuficientes. Aun así, una generación de jugadores, comandada por deportistas como Ossa, decidió construir desde lo más bajo: “no tenemos una estructura para este deporte”, admite. Aun así, los resultados demuestran disciplina, el país se posiciona hoy como la tercera mejor selección del continente y la número 14 del mundo, siendo una potencia emergente en los últimos años.
Todo este trabajo empezó a tomar forma en la Copa América de Fútbol Playa 2023 de Rosario, Argentina. Colombia no solo llegó hasta las semifinales, sino que logró el tercer lugar al ganarle a Paraguay, asegurando así su primera clasificación a un mundial de fútbol playa organizado por la FIFA.
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En ese proceso, Juan marcó goles clave, lideró dentro del campo y se consolidó como uno de los jugadores más importantes del equipo. Con él en la cancha se vio crecimiento de una selección que pasó de ser desconocida a competir de tú a tú con potencias mundiales como Brasil.
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Más allá de lo deportivo, Ossa se ha convertido en un referente del fútbol playa colombiano. Para el entrenador de la selección, Santiago Álzate, Juan trasciende lo individual: “Es un referente, una insignia del fútbol playa colombiano que ha abierto puertas en Suramérica y Europa”.
Esta opinión se repite dentro del equipo. El capitán Eduardo López lo define como un líder natural: “Cumple un papel muy importante, es un guía para los compañeros y uno de los protagonistas de nuestro deporte”.
Incluso desde Europa reconocen lo que ha logrado. El español Chiky Ardil destaca sus cualidades y su proyección, definiéndolo como “un jugador muy top”, aunque advierte que mejores condiciones de entrenamiento potenciarán aún más su rendimiento.
Es que la carrera de Ossa ha cruzado el mundo. Ha jugado en clubes de Portugal, España, Venezuela, Estados Unidos, Chile, Costa Rica y Puerto Rico, acumulando títulos y reconocimientos individuales.
Entre sus logros se encuentran campeonatos nacionales, participaciones en Copa Libertadores, títulos internacionales y reconocimientos como goleador y mejor jugador en torneos.
Pero el mayor reconocimiento ha llegado a nivel mundial, ha sido nominado tres años consecutivos al premio al mejor jugador del mundo. Para Ossa, este logro no es individual, sino colectivo: “Es la representación de todo nuestro fútbol playa colombiano”.
Él no solo es jugador, también enseña, promueve y construye. Trabaja con jóvenes, mujeres, impulsa procesos formativos y contribuye al crecimiento de este deporte en el país. Representa algo más amplio, una disciplina que aún busca reconocimiento, pero que ya se evidencian resultados. Su carrera rompe con lo tradicional del deporte.

Colombia es una paradoja. Sin infraestructura adecuada, sin una liga consolidada y con escenarios limitados, el país ha logrado estar al más alto nivel. La clasificación al Mundial, el podio en Copa América y su posición en el ranking mundial han sido tema en distintos medios.
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Gracias a que el club Antioquia Beach Soccer se ha consolidado como el principal proveedor de jugadores para la selección nacional, Medellín se ha convertido en la cuna del fútbol playa colombiano, demostrando que la precariedad de las condiciones no ha sido un obstáculo, sino un impulso. “Entrenamos en una cancha que no cumple con las medidas reglamentarias, con arena insuficiente y compartida con otros deportes”, señaló Juan Fernando.
Hoy, mientras la selección es una de las más fuertes de Suramérica y se abre camino en el top mundial, su historia sigue en evolución. Porque, al final, el fútbol playa colombiano no nació del mar, nació de la lucha y la disciplina de los que nunca dejaron de creer.
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