En esta época que es tan digital y con tanta inmediatez, los libreros todavía siguen de pie en esta labor no solo de almacenar libros o revisarlos, sino también de poder rescatar cara a cara la importancia del dialogo y mantener estos espacios de encuentros donde la lectura vuelva a ser una experiencia colectiva, y no es solo eso sino también que estos pueden almacenar en su memoria una cantidad de información que nos facilita la búsqueda de lo que requerimos en ese momento.
Un librero no solo se dedica a cuidar y despachar libros, también debe conocer y tener empatía por las personas que van allí un lector indeciso puede encontrar un gran apoyo en un librero, es alguien capaz de descifrar gustos ocultos y darle el titulo exacto de ese libro con la que se puede enganchar, esta puede llegarse a convertir en la mejor lectura y convertir al librero en su gran cómplice.
En este oficio existe un mito y es la idea de que un librero se ha leído cada uno de los libros que tienen bajo su cuidado, sin embargo, los mismos profesionales aclaran que esto es muy difícil, su verdadero compromiso no esta en devorar libros sino en revisar reseñas, contraportadas y editoriales y con este conocimiento adquirido poder lograr darle al lector un libro adecuado para sus interese.
En Colombia, el camino para cumplir esta labor es netamente empírico, no existe ni pregrados ni especializaciones formales enfocadas exclusivamente en la profesión de librero. Quienes habitan estos espacios normalmente la mayoría lo hace desde la literatura, la docencia, pero eso no quiere decir que otras ramas de diferentes profesiones no puedan cumplir con esta labor, esto se trata de un aprendizaje continuo que se consolida entre lecturas constantes y conversaciones cotidianas.
Un claro ejemplo de esta formación en la práctica es Rubén Darío Vasco, librero de trayectoria con formación en Filosofía y Letras. Para Rubén, la experiencia acumulada entre estantes reemplaza la falta de una carrera formal y marca una frontera clara en el oficio: «Hay gente que vende libros y hay gente que es librera. El que vende libros solo consulta en el computador si el título está o no; el buen librero es el que habla con vos, descubre qué buscas y te va orientando. Eso no lo hace una máquina», reflexiona. Además, enfatiza en que la memoria del librero para ubicar cada obra y conectar con los lectores no nace de un algoritmo ni de un título universitario, sino del carisma, la lectura constante y el ejercicio diario de conversar con la gente.
Frente al avance de la tecnología, las librerías han optado por reinventarse en lugar de resignarse “desde hace añospara acá se le ha decretado la muerte al libro infinidad de veces, pero las editoriales, las librerías y los libreros hemos entendido el mensaje que nos da la virtualidad, hay que seducir a los lectores para que hagan este ejercicio más presencial, aunque es difícil” explica Gladys Grajales, librera del paso con 25 años de trayectoria.
Por otra parte, está la visión de Álvaro Osorio Tuberquia, bibliotecólogo y vicepresidente del Plan LEO de Medellín, quien nos profundiza como estas dinámicas sostienen el ecosistema local, explica que las librerías logran sobrevivir gracias a la especialización de sus catálogos, ya sea en la literatura infantil, cómics o textos universitarios y a la creación de espacios culturales, además afirma que “Encontrarás librerías que tienen proyectos como tertuliadero o un club de lectura, se hacen famosas por eso, la gente que persigue libros allá es porque hay un espacio vivo. Se van especializando y ganando un reconocimiento de marca”
El valor de un librero no es competir con la inmediatez de una pantalla, es defender, cuidar, proteger el encuentro presencial y la conversación sin afanes y profunda con el lector, la tecnología va a seguir avanzando con pasos agigantados, pero mientras exista en nosotros la curiosidad por descubrir un mundo nuevo o encontrar una historia cautivadora, las librerías y sus guardianes van a mantener vivo un lugar que nadie podrá reemplazar.

Juan Camilo Pineda – Librero de la ciudad de Medellín.