En las salas patrimoniales de EAFIT, la U. de Antioquia y la U. Nacional reposan libros de hasta cinco siglos, entre el amor romano, el derecho medieval y la fe colonial.
15 de septiembre de 2026
Por: Andrés Marín Vallejo y Anggie Lorena Montoya
En las salas patrimoniales de las universidades EAFIT, Antioquia y Nacional de Colombia sede Medellín, cuidadores custodian un valioso conjunto de obras impresas entre los siglos XV y XVIII, encabezado por un incunable de 1494, El arte de amar. Estos documentos se preservan bajo estrictas condiciones de temperatura y humedad para salvaguardar el patrimonio cultural de la ciudad y poner a disposición de investigadores y al público general testimonios fundamentales sobre la evolución del derecho, la religión, la literatura y el pensamiento universal.
Un incunable y un código real bajo el mismo techo
En 2015, llega a Medellín El arte de amar y remedios para el amor escrito por el poeta romano Publio Ovidio en el siglo I a.C. En 1494, Giovanni Tacuino usó la recién inventada imprenta para publicar una edición física muy importante de este poema en latín. El escritor Héctor Abad Faciolince lo halló en Noruega y lo trasladó a la Universidad EAFIT, donde reposa desde entonces en su sala patrimonial.




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Se conserva como una joya preciada a bajas temperaturas -entre los 13 y 15 °C-, en una bóveda en la universidad y acceder a la obra se convierte en una aventura llena de secretos por descubrir, desde el contenido de sus páginas hasta los materiales que componen el mismo libro como retazos de tela y hojas de algodón.
“Esto permitió que al imprimir la tinta se absorbiera de manera óptima, factor clave para que hoy el ejemplar siga intacto”, explica Santiago Zapata Restrepo, coordinador de la sala patrimonial y cultural de EAFIT.
En esa misma sala de la EAFIT se conserva información histórica sobre las leyes de la Edad Media en España, que reglamentaba el derecho de sucesión y la convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes. La Sexta Partida, de siete que escribió el rey Alfonso X de Castilla, entre 1256 y 1265, fue impresa en 1506 y ha sido material de investigación para los historiadores que visitan la sala, convirtiéndolo en el segundo más antiguo que tiene la ciudad de Medellín.
Para Zapata Restrepo, su valor va más allá de lo simbólico: “Hay algo muy bonito y es como estar frente a un texto que en algún momento fue una solución para alguien, se vuelve más un texto práctico que también tuvo como un efecto directo en una persona”.
El derecho imperial y la fe colonial
Los acervos de la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional están dominados por el derecho imperial y el fervor religioso de la Colonia. El tercer libro más antiguo de la ciudad pertenece a la Universidad de Antioquia: Los códigos del sacratísimo emperador Justiciano el Grande (1612), de Dionisio Gofredo. El volumen, custodiado en la Biblioteca Central Carlos Gaviria Díaz junto con la colección de los frailes franciscanos desde 1803, pesa 3 kilogramos, mide 55 centímetros de largo y contiene 3.000 páginas en latín y griego escritas con tinta elaborada a partir de sangre de cornero.
En la Sala Patrimonial Jaime Jaramillo Uribe, de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, se conserva como textos más antiguos El Tratado de la confianza de la misericordia de Dios (1725), del obispo Juan Joseph Languet, donado por el historiador Álvaro Tirado Mejía. La sala resguarda también: Verdadera histórica relación del origen, manifestación y prodigiosa renovación por sí misma y milagros de la imagen de la sacratísima Virgen María, madre de Dios, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (1735), de Fray Pedro de Tobar y Buendía, es la única obra de las cuatro que aborda directamente los acontecimientos y la historia del territorio que hoy conforma a Colombia.
Santiago Rivera, auxiliar de la sala, señala que la obra documenta la “restauración milagrosa” de la pintura y la devoción que generó en el territorio.



Fotografía por Andrés Marín – El ‘Tratado de la confianza en la misericordia de Dios’ (1725) y la ‘Verdadera histórica relación… de la Virgen de Chiquinquirá’ (1735), los volúmenes de mayor antigüedad resguardados en la Sala Patrimonial Jaime Jaramillo Uribe de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín
Una batalla constante contra el tiempo
La preservación de esas obras exige una lucha constante contra amenazas ambientales y biológicas. La exposición a la luz, el exceso de humedad y los cambios bruscos de temperatura pueden provocar deformaciones en los materiales; esas condiciones favorecen la aparición de riesgos biológicos como hongos e insectos dañinos como las polillas y el “pez de plata“. Para garantizar su integridad las instituciones emplean cajas de conservación, manipulación estricta con guantes y tapabocas, monitoreo de luz y escáneres planetarios para su digitalización.
Miller Alexander Castrillón, coordinador de la sala patrimonial de la Universidad Nacional, advierte sobre el riesgo de no hacerlo: “Si nosotros no acudimos a conservar estos textos, a tenerlos en unos espacios adecuados, vamos a caer en el error de que no vamos a conocer acerca de nuestros antecedentes y de lo que fue el pasado en la historia, quedaríamos, podemos decir de alguna manera, como ciegos frente a lo que es el devenir de la historia”.
En estas salas se conserva no solo la memoria de una ciudad y el país, si no del mundo entero y desligarnos de esta historia sería negar nuestra existencia. La Universidad EAFIT cuenta con visitas guiadas a la sala y el objetivo es que la comunidad se sumerja en historias, poemas y textos que ayudan a comprender la realidad actual en la que vivimos. En una época dominada por la inmediatez digital y la fugacidad de las pantallas, salvaguardar estas obras no responde a un mero afán de acumular papel antiguo, sino al deber de mantener activa la memoria social. Descifrar esas antigüedades evita que la sociedad camine a ciegas ante su propio devenir.