Sensaciones y experiencias, principios fundamentales de la crónica

Por Mateo Laverde Castañeda

“La magia está en la escritura; en viajar. Con las palabras mandamos una sensorialidad a esas personas que están lejos”, explicó la periodista ecuatoriana Sabrina Duque, en la charla Crónica viajera, periodismo entre la magia y la realidad, realizada en el auditorio del Parque Explora en el marco de la 13° Fiesta del Libro y la Cultura.

La crónica es ese género periodístico que más libertad otorga en los escritos. Permite describir cada experiencia, cada lugar o sonido con una sutil forma en que el lector pueda percibir cada uno de esos momentos que el autor presenció en su trabajo de campo y que se los transmite a través de su obra.

Este género produce diversas sensaciones entre los lectores al proporcionarle una experiencia única con cada historia que se cruzan. Crea entornos en los que los receptores ponen a volar su imaginación por cuenta de cada relato y los transporta al mundo literario para disfrutar de la magia de las palabras, que sirven como resguardo del mundo real.

Sabrina Duque expresó a Sextante Digital que estos escritos poseen un poco de magia; sirven para que los lectores experimenten en primera persona los momentos que se presentan en las historias. Según la periodista ecuatoriana, esto se logra “siendo muy sensorial, describiendo lo que estás escuchando, lo que estás viendo, el brillo de los ojos de la gente cuando te cuenta, todo eso. Toda la ilusión, el candor de las personas al describirlo, logras que el lector, que muchos años después va a tomar tu libro, sienta la magia, lo que sentiste cuando estuviste en ese lugar o escuchando a esas personas” agregó.

No obstante, detrás de todas estas emociones y experiencias que se transmiten por medio de las obras, también está ese proceso que lleva un escritor para plasmar el minucioso trabajo de campo que realizó durante mucho tiempo.

Para Sabrina lo esencial que debe poseer un escritor al momento de redactar una crónica es “leer mucho, ver mucho cine, tener mucho mundo en la cabeza. Se necesita leer mucho para tener imaginación, para no repetir, para intentar explorar la creatividad, para no caer en los lugares comunes. Y luego trabajar mucho, escribir y escribir hasta que esté satisfecho; igual nunca vas a estar satisfecho, pero ese es el trabajo”, explicó a Sextante Digital.

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Historias bien reporteadas                       

Javier Sinay, periodista argentino y quien también participó de esta charla, en declaraciones a Sextante Digital, manifestó que se debe tener un denominador común en los relatos para que el lector pueda sentir cada una de las emociones que ellos viven durante los viajes en busca de la información.

“Se trata de hacer un retrato a las personas a las que entrevistas; que sea bien vivido, contando muchas cosas de las personas; contando detalles, porque los detalles son los que hacen que una persona sea diferente a otra y, a la vez, hace que el lector se reconozca con esa persona”, declaró Javier Sinay, donde también hizo referencia a que el común denominador tiene que ser el amor para las historias bien reportadas.

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Finalmente, detrás de una crónica existen innumerables emociones que se recogen a lo largo del trabajo de campo, de los viajes y las experiencias que presencia el autor. Pero esto pasa a un segundo plano debido a que lo más importante del proceso son los lectores; las sensaciones que se les trata de transmitir a ellos por medio de la obra; que perciban en cada relato sus puntos altos y que se identifiquen, no solo desde la imaginación y los sentidos, sino también desde la realidad, con la historia contada.

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