Salud, saberes y usos medicinales
7 de enero de 2026
Por: Angie Paola Giraldo Naranjo, Carlos Mario Ardila Arias, Luisa Fernanda Zapata Ochoa, Julieth Sorany Ocampo Toro, Maria José Conde Pasos

Desde el campo clínico, el médico Camilo Quiroz Villegas, con maestría en fitoterapia y especialización en homeopatía, menciona que las plantas han servido históricamente tanto en el campo terapéutico, como en el espiritual. “En Colombia, la hoja de coca es muy usada por los indígenas y es una planta sagrada para ellos”; también recuerda que incluso la cocaína tuvo uso medicinal a inicios del siglo XX, antes de su prohibición.
En su consulta, detalla dos caminos: la homeopatía, que trabaja con ultradiluciones para buscar el “remedio similar” a los síntomas del paciente; y la fitoterapia, que usa tinturas madres con efectos farmacológicos (valeriana, pasiflora).
Sobre cannabis y coca, Quiroz Villegas aporta casos de uso: el mambeo como estimulante andino para alturas (“usar la hoja de coca como un estimulante similar al café”) y, en el caso del cannabis, manejo de dolor crónico, ansiedad e insomnio, con preferencia por formulaciones controladas de CBD/THC, sobre todo en adultos mayores.
El médico también advierte riesgos de la “medicina sin estándares”: rotular productos vegetales como “complementos alimenticios” para saltar controles, o usar plantas sin protocolos puede causar efectos adversos serios (menciona, por ejemplo, fallas renales por abuso de moringa). De ahí la importancia de farmacopeas, trazabilidad e INVIMA.
“La homeopatía va más allá, busca generar un cambio a nivel más profundo”
Camilo Quiroz Villegas
Desestigmatizar no equivale a trivializar. Al contrario: exige más ciencia, calidad y farmacovigilancia. El potencial terapéutico del cannabis y los usos energéticos o digestivos de la hoja de coca pueden convivir con la precaución clínica y la regulación sanitaria, en beneficio de pacientes y del prestigio de las plantas.
Medicina cannábica veterinaria
A la conversación clínica se suma Juan Camilo Vásquez, médico veterinario que formula cannabis medicinal para animales de compañía. Su enfoque combina evidencia y práctica con perros y gatos. “Nosotros hemos estado muy firmes con la evidencia que venimos consiguiendo hace 8 años… por eso es que los pacientes han respondido”, explica. Cita, por ejemplo, gingivitis crónica en gatos donde “hemos evitado la exodoncia y que los pacientes vuelvan a comer cuido”.
Vásquez, desde su línea de trabajo ancestral, enfatiza que solo dispensan con fórmula y con acompañamiento médico: “Solo vendemos con fórmula, no importa si la fórmula no es de nosotros, lo único que queremos es que haya un acompañamiento médico”.
El clínico paisa sostiene que la dosificación debe ser individualizada: “En cannabis hago un ajuste o una dosificación individualizada, no importa que el paciente pese 40 kg, probablemente empiece con cuatro o cinco gotas y no con 10 para ver cómo lo tolera”. El motivo, dice, es que la expresión de receptores cannabinoides varía entre individuos, lo que impide pautas rígidas por peso.
Este aporte de Vásquez abre un frente poco visibilizado: la medicina canábica veterinaria. Sus prácticas reafirman dos ideas fuertes: (1) desestigmatizar no es trivializar y (2) la resignificación también pasa por estándares técnicos que traduzcan el conocimiento en resultados clínicos evaluables.
Tanto Quiroz como Vásquez coinciden en pilares que deberían quedar en la agenda pública: acompañamiento profesional, dosificación personalizada y farmacovigilancia. Con ese piso, los usos terapéuticos, tanto en humanos como animales, pueden avanzar sin caer en simplificaciones y encontrar aquí un nuevo uso para estas plantas.




