Más de diez años y una misma pregunta: ¿renovación o continuidad? 

Más de diez años y una misma pregunta: ¿renovación o continuidad?
 

Varios congresistas consolidan carreras que superan la década en el Congreso, manteniéndose vigentes en un sistema donde la reelección es posible de forma indefinida.

19 Marzo 2026

Por: Sara Montoya Bermúdez, Susana Usme Vanegas e Isabella Londoño pino.

Foto tomada de: Directorio Legislativo.

En la reciente jornada electoral del 8 de marzo de 2026  se volvió a evidenciar una constante en la política colombiana: la permanencia de congresistas durante largos periodos en el poder. 

Aunque el Congreso se renueva cada cuatro años, una parte significativa de sus integrantes logra mantenerse elección tras elección, al punto de que se convirtió en un paisaje cotidiano. Mientras el país habla de renovación, varias figuras se encuentran en el poder incluso desde antes del 2014.

Personajes como Óscar Darío Pérez Pineda, representante en la Cámara por Antioquia del Centro Democrático, quien acumula varios periodos. Su permanencia evidencia el peso regional y electoral que algunos líderes logran consolidar a lo largo del tiempo.

En el Senado logramos encontrar más figuras como Honorio Henríquez, quien supera la década en el cargo. Desde 2014 ha sido reelegido consecutivamente, manteniendo su curul durante más de diez años, lo que lo sitúa como un actor constante dentro del legislativo.

Por su parte, Nadya Blel Scaff , del Partido Conservador, ha permanecido en el Congreso desde la misma época, siendo reelegida en múltiples ocasiones. Su continuidad refleja no solo respaldo electoral, sino también la consolidación del poder político dentro del núcleo  familiar.

A esta lista se suma, Lidio García Turbay, del Partido Liberal, el cual lleva una trayectoria que supera los 12 años en el Congreso. Su paso en lo legislativo inició antes del 2018 y aseguró su permanencia hasta el 2030. reflejando una continuidad en la política nacional, respaldada por estructuras partidistas sólidas.

Por último tenemos a Norma Hurtado, del Partido de la U, quien ha alternado entre Cámara y Senado, acumulando más de una década en el poder y asegurando nuevamente su elección para el periodo 2026-2030.

Imagen ilustrada por: Sara Montoya Bermúdez.


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¿Experiencia valiosa o una barrera para la renovación democrática?

Por un lado, la continuidad permite que los congresistas adquieran un conocimiento más profundo del funcionamiento del Estado, lo que puede traducirse en mayor eficiencia institucional. Sin embargo, también abre el debate sobre la concentración de poder, el favoritismo y las dificultades que enfrentan nuevas figuras para acceder a estos espacios.

Desde una postura crítica, Allan Arias Palacio, estudiante de Derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana, sostiene que “La repetición de curules en el Congreso termina siendo una barrera para la renovación democrática, porque mantiene el anacronismo de sus miembros y de la institución. Las corporaciones públicas deben reflejar a una sociedad en constante cambio, y la permanencia prolongada puede responder más a una ambición de poder que a una verdadera representatividad”.

En contraste, Emmanuel Ossa Taborda, politólogo de la Universidad de Medellín, plantea otro tipo de visión: “estos procesos democráticos nunca deben desmarcarse de eso: de que son procesos democráticos. La capacidad de participar, de elegir y ser elegido. Al final, si la gente confía en vos y vota por ti, es porque has hecho bien tu labor y tenés la capacidad de repetir”. No obstante, advierte que el problema surge cuando “el proceso se vuelve transaccional, con figuras de corrupción, clanes políticos o élites económicas que concentran el poder y cooptan la democracia”.

En ese sentido, más que una discusión cerrada sobre la reelección, el debate gira en torno a las condiciones en las que esta se produce: si responde al mérito y al respaldo ciudadano, puede fortalecer la democracia; pero si está sostenida por redes de poder, termina por debilitarla.

En un país donde el cambio político es una demanda constante, este panorama refleja una tensión persistente entre tradición y renovación. La pregunta sigue abierta: ¿hasta qué punto la experiencia justifica la permanencia? Mientras nuevos liderazgos intentan abrirse camino, los mismos nombres continúan ocupando curules en el Congreso. En este contexto, el debate de fondo no es sólo quién llega, sino quién permanece y por cuánto tiempo.

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