Abelardo registra caída y Paloma muestra crecimiento en intención de voto
26 de marzo de 2026
Por: Valerieth Suárez Carrascal, Yhon Anderson González
Las más recientes encuestas sobre la carrera presidencial en Colombia reflejan un reacomodo del panorama político, con algunos candidatos perdiendo terreno y otros creciendo en intención de voto, perfilándose así una posible segunda vuelta entre los principales contendores: uno de centro derecha y otro de izquierda.
El más reciente pulso electoral en Colombia empieza a mostrar señales claras de reconfiguración en la carrera hacia la Casa de Nariño. De acuerdo con encuestas recientes, el candidato de izquierda, Iván Cepeda, se mantiene sólido en el primer lugar sin mayores variaciones, mientras que la disputa por el segundo puesto (clave para pasar a una eventual segunda vuelta) se ha intensificado entre sectores de derecha.
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Según una medición del Centro Nacional de Consultoría (CNC), Cepeda lidera con alrededor del 34,5 % de la intención de voto, consolidando una ventaja frente a sus contendores y posicionándose como uno de los principales candidatos para avanzar a la segunda vuelta. Estos resultados coinciden con análisis publicados por el diario El Tiempo, que señalan una estabilidad en su liderazgo en distintos escenarios de medición.
En contraste, el candidato Abelardo de la Espriella, quien en meses anteriores figuraba como uno de los principales competidores, ha registrado una caída significativa en las encuestas. Su intención de voto ronda actualmente el 15 %, lo que refleja una pérdida de respaldo en medio de la fragmentación de la derecha. Medios como Infobae han reportado este descenso como parte de una tendencia reciente en la opinión pública.
Por otro lado, la senadora Paloma Valencia ha mostrado un crecimiento sostenido, alcanzando cerca del 22 % y superando por primera vez al candidato De la Espriella. Este ascenso se atribuye, en parte, a su consolidación como candidata del uribismo y al impulso obtenido tras las consultas interpartidistas, así como a la elección de una fórmula vicepresidencial con atractivo en sectores de centro. Según análisis de El Espectador, este tipo de alianzas ha sido clave en la reconfiguración del panorama electoral.
Este movimiento en las preferencias electorales ha generado tensiones dentro de los sectores de derecha, donde la falta de unidad podría afectar sus posibilidades frente a un candidato que llega fortalecido desde la izquierda. De acuerdo con expertos citados por El País, la fragmentación política puede debilitar las opciones de competir eficazmente en una segunda vuelta.
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En paralelo, el calendario electoral avanza. Las elecciones presidenciales están programadas para el 31 de mayo de 2026, y en caso de que ningún candidato obtenga la mayoría absoluta, se realizará una segunda vuelta el 21 de junio entre los dos aspirantes más votados.

Además, el escenario electoral no solo está marcado por las cifras, sino también por el impacto que tienen las encuestas en la percepción ciudadana. Algunos expertos han advertido que estas mediciones pueden influir en el llamado “voto útil”, incentivando a los electores a respaldar a quienes aparecen como favoritos y reduciendo el espacio para candidaturas alternativas. Este fenómeno ha sido ampliamente analizado por La Silla Vacía, que destaca cómo las encuestas pueden moldear el comportamiento electoral.
En este contexto, el comportamiento del electorado resulta cada vez más estratégico, ya que muchos votantes no solo evalúan las propuestas, sino también las probabilidades reales de cada candidato. Esta dinámica incrementa la competencia y refuerza la importancia de las encuestas en la toma de decisiones.
Con este panorama, la contienda presidencial entra en una fase decisiva, donde los movimientos en la intención de voto y las alianzas políticas serán determinantes para definir quiénes disputarán la segunda vuelta en un escenario cada vez más polarizado.